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¿Qué es la innovación política, el gobierno abierto y el liderazgo colectivo?

La innovación política es entendida como una serie de prácticas que permiten que se lleve a cabo una redistribución del poder político y que se reduzcan las desigualdades económicas, sociales, de género y raza que atraviesan a las sociedades, mediante prácticas replicables y descentralizadas, tecnologías digitales y análogas, y procesos de experimentación e iteración constante para resolver problemas de siempre en contextos diversos. Con el fin de generar un mejor entendimiento de la definición, se profundizan cada unas de estas prácticas de la siguiente manera:

Redistribución del poder:

por esto entendemos que en la política se necesitan lógicas de relacionamiento más horizontales, en las cuales la ciudadanía y diferentes poblaciones puedan participar de los espacios y procesos de toma de decisión, tengan acceso a información, datos y procesos abiertos, y sobre todo que exista una representación de la ciudadanía que históricamente ha estado subrepresentada. Así mismo entendemos que la redistribución también se da desde la manera en la que se ejerce el liderazgo, en la que deben primar los liderazgos colectivos por encima de aquellos que viven la política de manera individual.


Prácticas replicables y descentralizadas:

con esto se entiende que los procesos de cambio y transformación no queden centralizados en las manos de una o pocas personas, sino que la información, las prácticas, los saberes y las herramientas estén disponibles para que diversos miembros de los procesos puedan acceder a ellos, replicarlos y re-trabajarlos en caso de que sea necesario; esto implica que estas prácticas de innovación no deben responder exclusivamente a la casuística y situaciones limitadas, sino que deben ser conscientes del contexto global y de su relación con otros movimientos políticos Así mismo, la descentralización del conocimiento y la información pasa por las lógicas abiertas de la política que procuran que exista una base ética de transparencia, participación y colaboración. Todo esto teniendo en cuenta que se debe buscar reducir los costos de la democracia para que sea cada vez más posible acceder y ocupar los espacios de toma de decisión.


Tecnologías digitales y análogas aplicadas a problemas de siempre:

la innovación pasa por el uso asertivo de herramientas digitales para transformar las lógicas tradicionales del poder, no para digitalizar las prácticas que tienen a la política en el estado en el que se encuentra y a las sociedades en círculos viciosos. Es necesario entender que las tecnologías no son solamente digitales, sino que pasan por ejercicios análogos de calle, por la aplicación de cajas de herramientas, metodologías y lienzos, y el desarrollo de prácticas ancestrales como los círculos de mujeres y de la palabra, y las mingas, entre otros.


Experimentación e iteración política constante:

la innovación requiere procesos de experimentación constante que lleven a las instituciones, los políticos y a la ciudadanía a re-pensar, reconstruir y rediseñar los procesos, las narrativas y las diferentes formas de abordar los problemas de siempre. Las cosas no van a cambiar si son estáticas, así que la innovación procura que la política se movilice hacia modelos de espiral donde el ensayo y el error son la base de la prototipación.


Enfoque en reducción de desigualdades económicas, sociales, de género y raza:

Si bien la innovación política pasa por las formas, también es un tema de fondo en cuanto busca reducir las desigualdades históricamente reproducidas por modelos políticos, sociales y económicos que han llevado a la subrepresentación, segregación y empobrecimiento de las sociedades. Aunque para ahondar en este tema sería necesario otro artículo, es importante recalcar que la innovación política pasa por agendas y apuestas que se adapten a los retos de las sociedades en el siglo XXI y los contextos venideros.


En cuanto a gobierno abierto (GA), es un modelo de gestión pública que busca la apertura política e institucional a la ciudadanía mediante el fomento a una cultura de la innovación mediante prácticas de transparencia, participación y colaboración en el ámbito de lo público,  y el uso asertivo de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Tiene como fin la  promoción de la participación, el pluralismo y la corresponsabilidad, la consolidación de prácticas colaborativas y el desarrollo de procesos políticos y públicos más transparentes y eficientes, para así poder superar la crisis de credibilidad, legitimidad y confianza de las instituciones públicas y democráticas (Bianchi et al., 2017).

Transparencia, datos abiertos y acceso a la información:

hace referencia al acceso abierto, gratuito y libre de datos e información, siendo este un agente potenciador de transparencia que no solo posibilita la toma de decisiones públicas y políticas informadas, sino que facilita la rendición de cuentas y los procesos innovación en todo tipo de iniciativas privadas, académicas, de emprendimiento y de la sociedad civil, mediante el uso de estos datos.


Participación:

se entiende como la inclusión de la ciudadanía en las múltiples etapas de la gestión pública y los procesos de toma de decisión del gobierno (Gasco, 2014). Aunque el interés de ampliar y fortalecer los espacios participativos ya se había explorado desde el enfoque de good governance (Doornbos, 2003), la participación ciudadana bajo el enfoque de gobierno abierto se convierte en una herramienta para la redistribución del poder y el fortalecimiento de una democracia más directa. Esto debido a que a mayor participación, más apropiación ciudadana y mayor legitimidad en la toma de decisiones políticas y públicas. Es fundamental mencionar que la participación debe ir acompañada de procesos de incidencia real y efectiva, y de una comunicación asertiva que fluya de manera bidireccional.


Colaboración y co-creación:

hace referencia a la generación de espacios y procesos de innovación y colaboración entre diferentes actores de la sociedad civil, el sector privado y las instituciones gubernamentales, con el fin de co-diseñar, co-crear y co-producir valor social, público, cívico y económico.


El liderazgo colectivo se entiende como un modelo de liderazgo que responde a los cambios y las necesidades de las organizaciones y los procesos del Siglo XXI, que trabajan en lógicas más abiertas, son menos jerárquicos y priorizan el trabajo en red. Este modelo se presenta como una visión alternativa al “liderazgo heroico” en el cual una sola persona se adueña del liderazgo, lo inicia y lo mantiene mediante un relacionamiento privilegiado que genera una visión inamovible para ser replicada por sus seguidores (Ospina, 2016).

Según el Centro de Liderazgo de la Universidad de Nueva York, el liderazgo colectivo tiene como base fundamental dos cambios de paradigma:

 

El primero consiste en un cambio de la idea de gobernanza

es decir, de quién debe resolver los problemas colectivos en la sociedad. Se trata de un liderazgo que responda a las expectativas que tiene la ciudadanía de participar en las soluciones de los problemas sociales, políticos y públicos, de estimular la corresponsabilidad y de impulsar el compromiso social y el bien colectivo. Es decir, todos los miembros de un grupo o proceso tienen un poco de responsabilidad y nadie tiene todo el poder ni el conocimiento para resolver los problemas solo. Es un modelo de poder compartido.

 
 

La segunda transformación está basada en el cuestionamiento de los modelos jerárquicos y cerrados

característicos de la época industrial. Es decir, el liderazgo colectivo está basado en estructuras más horizontales y participativas, en las cuales más personas toman decisiones de manera corresponsable y compartida en un modelo de red. De esta manera los esfuerzos individuales se transforman en resultados positivos, asumidos e interiorizados por cada miembro del grupo o proceso como un logro colectivo. Según este enfoque, líder es aquel que facilita condiciones para que otros puedan asumir la responsabilidad sobre el proceso. Esto es liderazgo colectivo.

 

Los problemas actuales comprenden de tal complejidad que un solo líder no puede tomar todas las decisiones. Si bien el liderazgo puede surgir de posiciones de autoridad, estas no son las única fuente de liderazgo. Por el contrario, el liderazgo colectivo propone la generación de espacios donde la gente pueda interactuar y contribuir a la realización de una visión colectiva que gire entorno a la articulación de valores compartidos.

El liderazgo colectivo es un pilar fundamental del proceso de asociación para lograr un cambio social. En estos procesos los participantes conjuntamente imaginan un futuro posible, en el cual visualizan como debería ser el mundo, le encuentran sentido a sus experiencias, interacciones y moldean sus decisiones y acciones para producir resultados deseados. El liderazgo colectivo incrementa las capacidades para la colaboración y provee las condiciones de los miembros de un grupo para sentirse valorados y motivados en la contribución a los objetivos colectivos. Liderazgo por ende es un logro colectivo.


El liderazgo colectivo cambia el paradigma de liderazgo tradicional por:

 

1.Un proceso relacional que produce liderazgos en un grupo, organización o sistema.

 
 

 
 

2.Un sistema más amplio de relaciones que permite encontrar sentido en ellas mediante la comunicación asertiva y la organización de objetivos comunes.

 

Si bien el liderazgo colectivo se encuentra enmarcado en las teorías “post-heroicas”, esta no niega la necesidad y la importancia de los liderazgos individuales en los procesos sociales, político y económicos de las sociedades.

Según Ospina (2014), una persona que ejerce liderazgo colectivo:

  • Requiere conectar a la gente en su diversidad

  • Le da sentido a la forma en que las personas ven su trabajo, se perciben unos a los otros y entienden el liderazgo en sí mismo.

  • Se compromete a ejercer el liderazgo en todos los niveles, con personas de todas las trayectorias, siempre entendiendo y adaptándose a la diversidad de perspectivas y saberes que exigen los diferentes contextos.

  • Debe combinar asertividad ejercida mediante directrices y enfoques colaborativos y co-creacionales.

  • Busca trasgredir los límites de lo que se da por sentado.